Yo cuando era pendejo miraba Xuxa y nunca la observé con segundas intenciones. Ahora ya de viejo (?) cuando si de casualidad la veo, me da nostalgia (o al menos algo parecido) y eso no puede suplantar ningún sentimiento perverso. Bueno, también ayuda que la mina no esté específicamente buena, pero qué sé yo, en su momento a algunos movía y yo era nene.
Pero ahora está impuesto el famoso “los pendejos cada vez queman etapas más rápidamente”. Y ni hablar, si escucho a nenitos muy chiquitos hablando de sexo tan vulgarmente me da gana de agarrarlos estrujarlos contra una pared y decirles: “Sos un accidente pibe… hubo un error en el forro”. Si es tan “avanzadito” de entender lo que le digo, se merece el comentario.
Loco, ¿por qué carajo se… (pausa para lágrimas)… “les robó la inocencia” a tal escala? No voy a decir que de niño fueron los mejores años de mi vida, porque obviamente no lo fueron (dependencia, mucho tiempo en jardín/primaria haciendo boludeces -lo único bueno era gimnasia-, volver a casa y mirar boludeces en la tevé, dormir, y soñar esperando otro día), pero me acuerdo que si bien no era fantasioso, la intriga a preguntas existenciales la calmaba investigando y llegando a deducciones tan bizarras que emocionarían al mismísimo Chris Carter.
Ahora los purretes basta con que hayan salido una semana a hacer sociales para que se degeneren y se conviertan en un adulto más, diciendo barbaridades por doquier, y sin siquiera ponerse a pensar qué significan. Además que si los estás de malas y les preguntás “A ver… ¿qué significa lo que dijiste?” te terminan largando un sin fin de bardos. Es más, te van a actualizar con las más modernas puteadas.
¿Cómo un chico de 6 años va a decir que “Pampita está para recontra darle”? Sin ser un científico de la NASA (?) aseguro: porque lo repite, y no quiere quedar como puto que no le gustan las mujeres (la tele ayuda a dar esa imagen). Yo hacía algo así, pero respecto al fútbol. Como no sabía mucho, cada tanto escuchaba alguna opinión boluda, y repetía como loro, y me salvaba de quedar como minita que no sabe de deportes. Igual después me copé.
Siguiendo con esto, creo que no hay vuelta atrás, los pibes cada vez van a aprender cosas subidas de tono más rápidamente, al menos claro que la madre sea una opresora de mierda y le quite la libertad de socializar hasta que cumpla 16 (la edad según Chef donde está bien probar el porro).
Qué sé yo. Desde mi persona, como soy un poquito forro, me cago de risa que se pierdan su infancia y poder jactarme de haber vivido la mía sin tos. Ellos pueden decirme cosas como “al menos no perdí tanto mi tiempo para descubrir como funciona el mundo”. Y yo les puedo contestar “Si pero fuiste un infeliz de mierda, en vez de preguntarte cosas escenciales como qué color de crayón conviene para pintar mi dibujito, vos te empezaste a hacerte responsable de una vida un tanto compleja con dilemas enormes estilo ‘¿rubias o morochas?’ o ‘¿tendré que revisarme en el Boston Medical Group‘?”.


